Para el mundo
Hoy Tim Tam Tum se embotella para compartir un pedazo de Madeira con quien nunca la ha visitado, y para devolvérsela, por un momento, a quien la extraña.
Cada botella lleva lo que aprendimos en aquella cocina: la receta de la familia, el tiempo que necesita y la costumbre de compartirla. El resto lo pone quien la sirve.
Se abre una botella, y quien está lejos se siente en casa.



